El tomate. Una decoración muy sabrosa.

¿ Sabías que el tomate no siempre fue una fruta tan popular? Si, si, decimos fruta porque botánicamente hablando, aunque la consideremos verdura, es una fruta.

El tomate proviene de América y llegó a Europa tras el descubrimiento del continente, pero al principio no tuvo buena acogida y en países como Francia, se usaba únicamente como elemento decorativo por su llamativo color rojo, que servía para alegrar jardines y decorar centros de mesa, pero no se comía ya que se pensaba que era una fruta venenosa.

Hoy día, es todo lo contrario, el tomate se ha convertido en una de las fuentes principales de vitamina C en nuestras dietas sobre todo en la época veraniega, debido a sus múltiples usos y cualidades refrescantes.

El tomate es un alimento poco energético, donde aproximadamente el 95% de su peso es agua y cerca de un 4% son hidratos de carbono. Contiene mayor cantidad de azúcares simples que otras verduras, lo que le confiere un ligero sabor dulce. También es fuente importante de sales minerales como el potasio y el magnesio. De su contenido en vitaminas destacan la B1, B2, B5 y vitamina C.

Su contenido en ácido oxálico hace que se considere el tomate como un alimento depurativo, además, también es eficaz para tratar el estreñimiento dentro de una dieta rica en fibra. En caso de estómago delicado, debido a su acidez, su consumo puede estar contraindicado, aunque dependerá de la tolerancia de cada persona.

Ya sabemos su contenido y la importancia dentro de nuestra dieta, ¿pero sabemos escoger y diferenciar los mejores tomates a la hora de comprarlos? Os dejamos algunos consejos a seguir a la hora de seleccionarlos:

– Es recomendable elegir los tomates frescos, con la piel lisa y suave

– Evitar aquellos reblandecidos y que tengan manchas en la piel.

Por último os dejamos algunas recomendaciones para su consumo:

– Si se va a consumir crudos, conviene lavarlo con abundante agua para eliminar cualquier germen.

– No necesitan condiciones especiales de conservación, aunque suelen refrigerarse.

– Si nos lo tomamos en zumo natural o triturado, se conserva un máximo de dos días y se pueden utilizar para cocidos, guisados y salsas.

Y vosotros, ¿Cómo soléis consumir esta fruta? ¿En ensaladas, guisos, cremas…?

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